Saber mirar o la suerte de los neófitos

Alguien dijo que la fotografía es “saber ver algo diferente en una situación corriente“.
A mi favor al menos tendré que no estaba ante una situación corriente. Porque no todos los días se está ante los molinos del Quijote. Y la escena es imponente, para nada corriente.

Hacía años que quería estar allí, en ese lugar del que Cervantes no se quería acordar el nombre. Llevaba varios días planificando la foto. Sabía que el sitio existía pero no tenía idea de dónde quedaba. Busqué en Google maps, y me ayudé de un par de programas para conocer la orientación del sol y poder determinar la mejor hora para la foto.
Finalmente viajé más de 1000km, aprovechando unas minivacaciones, para llegar al lugar a la hora correcta.

Una vez allí te das cuenta que hay cosas que no habías contemplado. El lugar es mucho más grande de lo que creías y hay que caminar mucho para buscar el mejor encuadre. Lo que implica correr contra reloj, con un trípode al hombro, y encima en un terreno con importantes desniveles que enlentecen la marcha.
El sol va bajando y toda la planificación se te va yendo al garete.

molinos en Consuegra

Al menos aseguro una foto (arriba) para tener la luz que quería. Y luego sigo buscando otros encuadres.

Por si fuera poco, lo poco “corriente” de la escena te nubla la vista. Quieres abarcarlo todo. Es en esa situación cuando la fotografía se convierte en la paradoja de la vida: mejor concentrarse en el árbol y perder de vista el bosque. Menos es más, se suele decir.

Después de unos 90 minutos, con el sol bajo el horizonte, ya tenía varias fotos. Pero ninguna me convencía.
La mejor, al menos la que mejor luz tenía, aquella luz tan planificada, acabó siendo la primera. La que aseguré, por suerte.

Entonces es cuando viene Silvina, mi mujer, y me muestra su foto. La que hizo con el móvil mientras me esperaba.

molino_reflejo

No es perfecta. Es cierto. Tiene algunos aspectos mejorables. Pero me gusta más que todas las que hice yo.
Sin embargo hay una cosa que no encaja:
¿Qué es ese reflejo? Si no había agua por ningún lado en la reseca Mancha.
Entonces le digo:
-La retocaste-. “Una de esas odiosas aplicaciones para móviles” pensé.

-No hay truco-. Me aseguró.

Me quedé pensando un rato hasta que me dí cuenta:
“¡Es el techo del coche!”.
Ella había subido en coche mientras yo corría alrededor de los molinos tratatando de ganarle al ocaso.

-¿Y cómo se te ocurrió?- le pregunté.
-Simplemente -respondió- apunté al molino y disparé. Y cuando miré la foto, me di cuenta que había salido un reflejo abajo.

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